Argentina reclama a Francia la restitución de restos de un cacique tehuelche
Aldana Vales
Buenos
Aires, 25 jun (EFE).- Argentina quiere que Francia le devuelva los
restos del cacique tehuelche Sakamata-Liempichum, que se exhiben en el
Museo del Hombre de París, y que dos comunidades indígenas del sur del
país reclaman para cerrar una herida histórica.
El
reclamo nació de dos comunidades tehuelches, una en el extremo oeste de
la sureña provincia argentina de Chubut y otra del lado del este, que
esperan que París devuelva un cráneo del cacique, llevado a Europa por
el conde Henry de la Vaulx, un explorador francés que en 1896 profanó la
tumba y volvió a Francia con el esqueleto, el ajuar funerario y joyas
de plata.
Más de un siglo después, el trabajo
realizado con los Sakamata y los Liempichum para fundamentar su petición
ha sido fundamental para que la Cancillería argentina pueda proceder a
reclamar los restos a Francia, según Fernando Miguel Pepe, coordinador
del colectivo de antropólogos GUIAS.
"Las
comunidades están una en cada extremo de la provincia y no se conocen
entre sí. No hemos logrado reunirlos a todos juntos", explica Pepe a
Efe.
"Nuestro logro es conseguir los papeles para
presentar el reclamo a Francia después de trabajar con las comunidades",
añade el antropólogo.
Después de tres años de labor
con los Sakamata y con los Liempichum, se ha terminado el proceso de
consulta entre las familias que esperan la restitución, según el
investigador.
Además de reunir documentación, "elaboramos una táctica y una estrategia" para argumentar la reclamación, continúa.
No
es el primer caso que el colectivo GUIAS lleva adelante: desde 2008, el
equipo que integra Pepe se especializa en las restituciones de restos
de indígenas que fueron exhibidos hasta hace poco en museos de ciencias
naturales de Argentina, en especial el de La Plata, la capital
bonaerense.
"Prisioneros de la ciencia", los llama
Pepe, porque son indígenas que fueron capturados vivos durante la
llamada "Conquista del desierto", una expedición militar a la Patagonia
argentina contra los pueblos originarios realizada entre 1878 y 1885.
Los
indígenas fueron exhibidos en vida y sus restos, a medida que los
capturados morían, comenzaron a poblar las vitrinas de los museos.
"Nos
conformamos como equipo de investigación y sacamos esto a la luz. Por
el impacto que causó logramos retirar los restos de la exhibición y
empezamos a restituirlos", sostiene.
Con el mismo
nombre de "prisioneros de la ciencia", GUIAS ha comenzado una exposición
por distintos puntos del territorio, incluido el Espacio para la
Memoria que ocupó la Escuela de Mecánica de la Armada, la ESMA, el mayor
centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura
militar, porque, sostiene Pepe, este tipo de demandas también se enmarca
en una política de derechos humanos.
El cacique
Sakamata Liempichum, apunta el coordinador de GUIAS, también es un
prisionero, en este caso exhibido en otro continente, al que llegó por
el robo de De la Vaulx tras su paso por la Patagonia.
Sin
embargo, todo el proceso de restitución puede tardar todavía más de un
año y no se puede adelantar cuándo volverán los restos al país, remarca
Pepe.
"Se habló con el museo de Francia. Eso es
fundamental y nos alentó a hacer el camino y el recorrido por las
comunidades", reconoce el antropólogo.
Aunque
Francia no ha notificado oficialmente qué hará cuando reciba la
solicitud, Pepe confía, por "declaraciones informales", en que existe
una predisposición para devolver los restos.
Los
esperan en dos lados opuestos de Chubut: el linaje de los Sakamata los
solicita formalmente y será el que los reciba, mientras que los
Liempichum preparan su territorio pegado a la Cordillera de los Andes,
donde el cacique sería nuevamente enterrado, después de más de un siglo,
con el ritual funerario propio de la comunidad. EFE
Informaciones : lavozdigital.es


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